Pero, como todos sabemos, nada es perfecto y si algo puede salir mal, saldrá mal.
Una cosa tras otra a lo largo de todo el día, no quería seguir aguantando nada de eso, se rindió. Se acurrucó junto a su perro en el sillón, necesitaba sentirse cerca, cercana a ella misma, a esa persona que había perdido hacía mucho tiempo, esa que había permanecido junto a ella siempre y que ahora se había esfumado dejando un gran vacío en su interior.
La confianza en sí misma, su confianza.
- ¡Bonito viernes 13! - se le escapó entre sus labios mientras se asomaba a la ventana y veía a través del cristal cómo el tiempo pasaba tan deprisa que casi sucedió sin darse cuenta.
Raquel Coello.
