Contaba los días para perderlos de vista.
A esas personas que le estaban amargando la vida, a esos que no reconocían sus méritos, a esos que hacían que se hundiera en lo más profundo sin tener fe para levantarse y seguir adelante.
Quedaban veinte días exactamente para que esto ocurriese, un mes para desconectar y pensar qué es lo que realmente desea en esta vida.
La cosa más insignificante, para ella, puede ser lo más importante, lo más pequeño le molesta y, sin pararse a pensar, lo dice todo, sin importar si la gente puede llegar a sentirse bien o mal.
-¿Por qué me ocurre esto? - pensaba, con miedo en sus ojos.
Una única palabra surgía en su cabeza, o quizás dos.
Recuerdos y Ella.
Raquel Coello.
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