- Hace tiempo que no me cuentas ninguna de tus historias. ¿Por qué?
- Ya no me apetece escribir.
- ¿Cómo? Eso es imposible, es tu vida, lo que te hace sonreír, lo que te gusta compartir.
- No, ya no lo es.
- Explícate.
- Lo perdí, lo perdí para siempre.
Raquel Coello.

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