La tenue luz del amanecer me hizo cerrar los ojos aún más fuerte intentando adaptarlos a ella. ¿Dónde estaba?, pensé.
Toqué, con mis manos, el suelo bajo mis pies, "Arena...".
La brisa marina me rozó la cara y el olor y el chapoteo del agua hizo despertar el resto de mis sentidos, ¿qué hacía allí?.
No había nada más alrededor, solo yo.
Me levanté, aún preguntándome cómo había llegado allí cuando una avioneta zurcó el cielo llevando una pancarta que decía: "¡Estamos juntos en esto!"
Raquel Coello.

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