Los sueños están para cumplirse



viernes, 22 de abril de 2011

Ella.


Llegaron, estaba lleno de gente, la vio.
Lo cogió, sin miedo, tenía que hacerlo.
Caminó hacia ella, con la cabeza girada y sí, para qué negarlo, iba a la defensiva, pero cuando levantó la vista, a escasos pasos de ella, sus miradas se cruzaron.
y sí, sintió como si nada hubiera pasado.
Se dirigieron dos palabras, no hacía falta nada más.
Estella se giró, no sabía si correr a abrazarla o no volver a verla nunca.
-¡Ten cuidado, Estella! Ya nada es lo que parece.


Raquel Coello.

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