Llegaron, estaba lleno de gente, la vio.
Lo cogió, sin miedo, tenía que hacerlo.
Caminó hacia ella, con la cabeza girada y sí, para qué negarlo, iba a la defensiva, pero cuando levantó la vista, a escasos pasos de ella, sus miradas se cruzaron.
y sí, sintió como si nada hubiera pasado.
Se dirigieron dos palabras, no hacía falta nada más.
Estella se giró, no sabía si correr a abrazarla o no volver a verla nunca.-¡Ten cuidado, Estella! Ya nada es lo que parece.
Raquel Coello.

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